En tu choza o en la mía, con David "Peke" López-Brea

 Jaime Jesús Guerrero,

“Mi nombre es David López-Brea Guillén, nací aquí en Madrid y desde pequeñito me he criado en Leganés”. Así empezábamos a hablar con ‘Peke’, uno de los jugadores más importantes de la Superliga Orange de Clash Royale y una de las caras más reconocidas de la competición. Se define como alguien fiel, como un buen compañero, y también un poco “cabezota”. Nos abre las puertas de su día a día y su vida en la que vemos cómo, a través de sus palabras y su testimonio, la imagen del capitán se desmorona hasta diluirse con la de su propia persona.

“Me considero un chico normal, un chico de barrio”, dice mientras se muestra llano y campechano. “Creo que soy muy amigable, no tengo problemas en relacionarme con la gente. Ya desde pequeño empecé a ir al fútbol, y al ser el más pequeño me empezaban a poner de portero pero por ágil, no por tamaño. De hecho, luego fui a un curso de verano donde podríamos decir que empezó a aflorar aún más mi instinto competitivo. Mi sueño era jugar al fútbol en aquel entonces y lo disfrutaba mucho”.

Le decían de pequeño que se parecía mucho a Fernando Torres, por las pecas y porque le gustaba mucho. Era su ídolo tanto como para poner el nombre de este jugador en sus perfiles. No fue hasta más tarde, en el momento en el que entra en el universo Clash Royale, cuando se cambia el nick y los arrobas a lo que hoy conocemos.

Entró, de hecho, en los videojuegos siempre de refilón. No era su pasatiempo principal. Él prefería estar en la calle con su gente, hacer deporte y pasárselo bien con los suyos. Sí que coqueteó mucho con el FIFA y con el Call of Duty Modern Warfare 2, pero siempre en fines de semana y ocasiones especiales. Su primer contacto con los videojuegos sí que fue de pequeño con el Donkey Kong de la Nintendo 64, pero nunca se convirtió en su afición principal.

Pero, entonces, ¿cómo llega a jugar al Clash Royale y logra ser un referente español en el competitivo? “El otro día lo estuve pensando. Si me preguntan esto, ¿qué respondo? Y es que mi primer contacto fue por un video de Alvaro845 que hablaba sobre el juego. Era tan bueno y me llamaba tanto la atención que empecé a darle. Es cierto que jugaba Clash of Clans, pero era malísimo. Jugaba de forma casual, no destacaba nada, pero al ver a Soking ganar uno de sus primeros torneos, sentí que yo quería eso. Quería hacer lo mismo, quiero asistir a eventos, quiero que la gente me conozca, quiero medirme con los mejores… Quiero formar parte de todo esto. Así que dejé un clan de ladder en el que estaba, RoyaleConQueso, y tengo que salir fuera si quiero ser alguien. Había mucha gente por encima de mí y no iba a tener oportunidades. Tras pasar por el antiguo PAM, terminé aquí en Arctic, y hasta hoy”.

Tras semejante historia, no podíamos quedarnos sin conocer la otra parte, la menos personal, pero la que más le rodea: su entorno. Fue difícil y fácil a la vez. Sus amigos alucinaron y, aunque ni él mismo entendía este entorno de los esports, decidió entrar. Sus padres le permitieron todo lo que era la competición, siempre que eso no le lastrase de todo lo demás. Sería ese momento, que nunca llegó, el que podría haberle dejado fuera, quién sabe, pero pudo siempre compaginar casi todo lo que suponía estar en un club. Hasta su llegada a Arctic, donde los ingresos eran fijos por sus logros y no ratones y teclados como en sus inicios, no fue hasta ese instante cuando sus padres empezaron a entender todo lo que significaba poder ser jugador profesional y que era una idea completamente seria. “Lo que no hay que hacer es ocultarle a tus padres lo que haces. Eso sólo lo dificulta más”, reflexiona.

“Mis padres ahora me apoyan mucho, me cuidan cuando hay partido, me felicitan cuando gano y me levantan cuando pierdo. Son los primeros en hacerlo”, nos cuenta agradecido. Este particular estudiante de INEF, ahora en reposo de la vida universitaria, aconseja no dejar los estudios, asegurando que tratará de volver cuando pueda. “Ahora las perspectivas cambiaron, ya no iba a ser un jugador más. Iba a ser su capitán y adquirir mucha presencia, y eso conlleva una responsabilidad. Mi situación me permitía dedicarme enteramente al club y es lo que estoy haciendo”, asume.

Le gusta quedar con Marieteee, más después de que haya vuelto de Estados Unidos, echarse al menos un partido a la semana de fútbol y quedar con su gente. Estar de ‘chill’ en un bar donde poder hablar antes que el agobio de las discotecas, pero prefiere el hardstyle y Headhunterz, sin embargo. Un chico de firmes contrastes, pero siempre cercano. “Me gusta ir al cine, pero si es con Lorena (Lawliet), porque ella es muy cinéfila y disfruto mucho de esos momentos, pero por preferir, prefiero las series”, nos cuenta con una leve sonrisa, mientras piensa en sus títulos favoritos en los que terminaba destacando el Rey León y Avatar para las pelis, y The Walking Dead, CSI, NCIS y cualquiera policial, según sus palabras, antes que las demás. “¿Un personaje favorito? Simba, claramente”, dice riéndose.

Es un hombre de su Atlético de Madrid, emplea su tiempo libre en liberar la mente con Brawl Stars y los sudokus, pero sólo por variar, ya que “no le entra jugar a algo que no sea Clash Royale”, comenta mientras argumentaba que lo que hacen otros de compaginar varios juegos no le gusta. Le encanta todo lo que esté hecho con arroz, pero bien hecho. Para escaparse, su pueblo; pero para vivir algún día, Londres. Desconectar es muy importante para él y no le agradan las críticas fáciles o destructivas. Estas sólo le incitan a ganar aún con más motivo para poder alejar esos fantasmas de su imagen. No le representan.

Concluíamos hablando de Arctic y qué gran sabor de boca para hacerlo, porque es toda una delicia oírle hablar de sus compañeros, a los que tilda de ‘familia’. “Siento fidelidad por este club, y no lo digo por decir. Lo he demostrado rechazando ofertas y sabiendo que este es mi lugar, porque así me lo hacen sentir”, explica con rotundidad. “Ser el capitán es una gran responsabilidad y no por ello me tratan mejor, sino al contrario: me dan más responsabilidad, pero siempre con confianza y cariño, y eso lo valoro muchísimo”. Grandes palabras para un jugador que tal y como él mismo dice, sólo era conocido por unos comunicados, pero que, y esto ya lo decimos nosotros, tapaban la verdad de toda una figura y referencia del Clash Royale nacional.